martes, 28 de julio de 2009

a Valeria Flores de Escritos heréticos.

Llegué a tu blog porque leí un texto tuyo en el blog de gabrielaa.

Coincido en que no se trata de una elección, sino una disidencia.

No soy lesbiana, nunca tuve experiencias de ese tipo y tengo suficiente edad para saber que no las tendré, y de hecho tuve algunos cambios de palabras subidas de tono con algunas caciques de la poética gay por considerar sin que implique ningún tipo de discriminación ni connotación peyorativa, que la homosexualidad es una discapacidad emocional profunda y probablemente insuperable.

Espero no ser malinterpretada, pero el facilismo que propone la OMS (inventora de pandemias industrializadas) me provoca una crítica razonada y fundamentada en el espiral del afán masculino frente a la cuestión del Poder absoluto denegado a las féminas por razones de género, pero más que con la sexualidad está relacionado con la pulsión bélica que es netamente viril y masculina. Marte y Venus, como bien sabemos, dioses iguales y diferentes.

También he dicho en cierto poema que el Poder se ejerce sodomizando hombres y violando mujeres. On Her Majesty Service.

Me solidarizo con el dolor de los que están dentro del armario, y te felicito, sin contradicción alguna, por tu valentía.

Tampoco estoy de acuerdo con que el asunto queer sea un movimiento (es lo mismo de siempre con nueva semántica) y es también un tabú decir que desde la Guerra Fría, desde Hoover hasta aquí, con la complicidad los altos mandos de la Iglesia Católica, por motivos que no viene al caso relatar, durante los últimos cincuenta años más que nunca en la historia de las civilizaciones, los han tenido comportamientos misóginos hacia mujeres heterosexuales y lesbianas por igual.

Han hecho la revolución al revés. Desde que la mujer pidió un sitio que ocupar en los ámbitos públicos, el odio se acentuó y pasó a ser la culpable de todos los males de la Política, la sociedad, la educación y el negocio que los hombres controlan. No me sorprendería que la literatura gay fuera escrita por varones con sueldos extremadamente relevantes de Universidades norteamericanas con el fin de causar hostilidad con los diferentes.

Como suelo usar esa palabra "misóginos" a menudo para definir tales conductas me hizo gracia escuchar que Cristina K se había quejado usando el mismo término. Ella, que su único rasgo para el "gremio" femenino ha sido usar la o y la a en todas las voces que merecían esa sonoridad vacía y discursiva.

Ah, cierto que tiene varias "damas" como ministras. La hermana de su marido, la amiga combativa para defensa y la señora que no sabemos qué hace para mejorar la productividad que depende de su cartera (la otra cartera, no la Vuitton, boba).

Sin embargo, my darling, el actual Jefazo de Gabinete es gay y de eso no se habla. De mí, en cambio, solo por eufemismos por estar proscripta por la CIA, desde hace varias décadas.

Tus amigas de SADAIC tendrían que saberlo ¿no te parece?


Cuando publiqué mi primer libro (Retablo de duelos) la editorial (Urquiza de Dunken) suprimió un verso, que quizás consideró escandaloso o improbable, no sé.

"hasta que nos den la bienvenida en el confín de Lemnos",
que será una vez que las señoras gordas seamos admitidas por la sociedad en comandita de las vecinas de Lesbos.


Lu

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