sábado, 4 de julio de 2009

¿de qué sirven los economistas?

Acabo de leer en la portada de El confidencial un editorial sorprendente.

¿De qué sirven los economistas?

El autor responde que de nada.
Y en la oración siguiente sin sentir ningún escrúpulo ni plantearse una autocensura moral ratifica que los especialistas en Ciencias Sociales tampoco.

Cito textualmente:

"El conocimiento no sirve para nada. Y los economistas, como el resto de expertos de las ciencias sociales, no son más que cuentistas, que pueden encontrar una explicación a hechos que ya han ocurrido pero que son incapaces de predecir nada de lo que ocurrirá".



Es increíble la soberbia, la ruindad y decadencia de ciertos plumines a sueldo que por estar en medios que según ellos postulan en sus acápites, tienen dos millones de lectores influyentes, no se avergüenzan de sus afirmaciones apriorísticas, descaradamente repetitivas al servicio de la avaricia, sin sustrato de fundamento crítico alguno. Ni siquiera se ruborizan ante las estupideces que firman, avalados por los pesos pesados de la inmoralidad, los cisnes negros de una compleja trama económica, que pacta en las altas esferas el adoctrinamiento político que apañó guerras, hambre, especulación, injusticia, esclavitud, discriminación y corrupción.
Madoff, los banco privados quebrados, los millones de dólares con los que insuflaron el mercado, someten al resto del mundo a la pobreza y la criminalidad. Lo hacen a sabiendas, porque CONOCEN LAS CONSECUENCIAS que tales conductas causarán.

No, no son tontos. El problema es que los tontos son aquellos que les creen y cuando hay orden de obstruir cualquier acceso a lo público de mi parte, les hacen el juego por unas pocas monedas de limosna, o un veranito de holgura que les permiten con fines específicos de futuro: aniquilarlos.
Si no me creen podrán averiguar cómo me expresaba en los años 90 sobre las teorías neoliberales, en contra de posiciones rojas o violentas que les da de comer a los colonialistas, y a favor de una tercera posición: la del camino de la prudencia y la sensatez para la política, reservando las ficciones para la Literatura.

¿O acaso no vemos la responsabilidad manifiesta de los heroes de pie de barro, inventados o tolerados por aval del PEN Club.

En mi blog Las manos de Juan Perón escribo:
jueves 18 de junio de 2009
La inteligencia es el camino a la sabiduría.

Hasta aquí un breve resumen de mi proscripción política y de los perversos fines del sistema bipolar para mantener la corrupción sistémica y la dramática desigualdad a escala mundial.

La literatura y la filmografía (Hollywood, Allen, BBC, Disney) han abundado en estas cuestiones, evitando mencionar a los verdaderos procesadores y delegando la vigilancia, control y castigo en manos de sus altos CEO y empleados ejecutivos -hombres de negro- dedicados al negocio de búsqueda de seres "extraterrestres" (los alertadores del cambio climático a las órdenes de Al Gore, Bush, la CIA, los colombianos que apadrinan el negocio de la lucha en las calles para combatir el narcotráfico, que es el negocio más fabuloso del siglo XX y del que quieren tener absoluto control y dominio como García Márquez, Restrepo, Shakira, los argentinos que con sus discursos cuasi universitarios hablan de vidas pasadas y de psicoanálisis, robando mentes para la corona: Fabio Zerpa, Kustnetsoff, Lerner, Mauricio y José Abadi y cientos de miles de aliados más).



La Historia nos relata lo que nos ocurrió en el pasado.
El Derecho nos previene de lo que va a pasar en el futuro cercano.
La Filosofía nos aclara lo que sucederá más tarde o más temprano, en el mediano o largo plazo.
Por medio de la Filosofía se puede alcanzar la sabiduría.
Los filósofos deben conocer los hechos históricos y amañarse la comprensión de la deontología jurídica mejor que los abogados, motivo por el cual, deviene inevitable que los licenciados de Historia y los profesionales del Derecho no resistan la tentación de filosofar.
Los filósofos, en cambio, lo que no pueden resistir es vivir en su presente y se dedican a contruir ideologías o a remozar las antiguas.
Ideología no es Conocimiento. Conocimiento es Logos. El Logos, es lo general e involucra a todos los saberes humanos: resuelve el teorema, descubre la vacuna, pone a funcionar las tácticas, las técnicas y las estrategias contemporáneas.
El sabio no es un científico. Considera al Logos una ilusión de la vida; una forma de paliar el tedio, un alivio para mitigar la angustia del tanto penar para morirse uno. No obstante, no lo subestima y si de duele una muela va a consultar con el dentista; si su equipo deportivo favorito triunfa se alegra.
El sabio no es un poeta, pero leyó y escribió toda la Poesía. La Poesía no es sino un juego de niños adultos.
El sabio ama a los niños. El sabio simplemente ama a la humanidad, porque su argumento preferido se funda en el amor.
Los niños no son poetas ni cuentistas ni científicos ni filósofos; son embriones humanos en constante formación. Algún día serán hombres y mujeres del amor sexual. Otro día no tan lejano serán padres, abuelos. Hacia el final de la existencia serán ancianos vulgares o importantes. Unos pocos serán sabios y transmitirán la sabiduría a su descendencia biológica y moral, con la mirada, la actitud amorosa y el ejemplo espiritual.
Por eso, los niños están obligados a prestar atención a los mayores.
No saben cuando alguien les estará pasando la posta del futuro, para que logren controlar el caos, para custodiar nuestro planeta y sus alrededores, y lograr la supervivencia de la especie humana.
En suma, aprender a amar que es algo que no se enseña en las Universidades.
Ustedes ahora se pregunta ¿para qué deben hacerlo?
Como soy vieja y sabia* puedo responder esa zozobra:
Sabemos que la realidad que nos empeñamos en transformar es intolerable y no dudamos de que la batalla está perdida de antemano, que no hay salida a la vista. Pequeña vista de animales cansados, desesperanzados, agobiados por la inescrupulosidad de las mil caras que adopta el delirio de poder de una élite de disminuidos mentales.
Nuestra "desesperada rebeldía" dicen que es infructuosa, y, a pesar de las habladurías, tiene augurado el éxito.
Cuando entiendan lo que digo serán apenas inteligentes.
La inteligencia es el camino a la sabiduría.


Lu
* ni tan vieja ni tan sabia, pero igual vale la cita.











Mi postura contra el neoliberalismo y a favor de la tercera posición lleva ya más de 35 años, pero me refiero a los 90 porque es la información más cercana y accesible y porque el último premio Nobel de Economía no hizo sino repetirlas en la editorial del diario New York Times, para demostrar lo amplios y alertados que son los american people.

Respecto de las soluciones a los conflictos: no hay magia.
Solo hay que pensar en la dirección correcta y teniendo en cuenta todas las variables (incluidos los hechos inéditos o imponderables a simple vista como un factor de riesgo).
Quien se niegue a apreciarlos es porque es un cretino o está ciego.

Lu

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